miércoles, 25 de marzo de 2009

Caminando por las madrugadas de un centro envejecido modernizante, las personas caminan a mí alrededor comprando comida y tirando sus sueños a la basura, yo en cambio no tengo un centavo –ni para comprar comida, pero esto no me importa- y avanzo por las calles, con un corazón suicida después de lacerarse latiendo a medias en mi pecho.
Y te recuerdo, hoy te fuiste ¿y sabes? Cuando regreses yo ya no estaré enamorado de ti, todas esas veces que amanecí pesando en usted y todas las noches que soñé con usted se terminaran con los días, y pasaran muchos en mi calendario –espero no tantos- y usted cada ves será solo un recuerdo, una cicatriz, pues me desprenderé de mi no equilibrado sentimiento pero no del cariño sano que por usted sentí.
Se que todo esto pasara antes que usted vuelva, por que si esto no sucede usted no volverá, pensando todo esto siento que un gota de la lluvia cae lentamente por mi mejilla, solo recuerdo un frase vieja y parafraseando grito en la calle ¡por que nadie entiende que hay que dejarse caer, dar un paso hacia atrás para tomar un gran impulso, caer en el abismo cortarse, fracturase todos lo huesos, para ya después quizá levantarse!, la gente me miro confundida, no sabían que quise decir, entonces un policía trato de acercase a mi, e hice lo que cualquiera que conozca a la policía, escape, entre a una calle oscura y le di el ultimo trago a la botella de vino que había comprado, sabia que era de los últimos tragos que daría en un buen tiempo, pues tres promesas me habían hecho decidirlo –aunque la ultima fue la mas importante, por que la hice conmigo-, corrí hasta llegar a una plaza, me dolía la mano por el puñetazo que le di a ese pobre chavo mientras sonaba el esqueleto pero después mi karma me regreso un puñetazo en las cotillas y un codazo en la nuca que casi consigue lo que tu conseguiste, tirarme al suelo, sigo caminando por la plaza recuerdo entonces la palabra nunca que no quisiste decirme que se estaba convirtiendo en un cuchillo clavado en mi brazo y decidió terminar lo que tu empezaste y el nunca me lo digo yo mismo y me arranco la costra para que nadie pueda ver que estoy herido.
Y recuerdo una voz que grita en mi cabeza y veo el concierto al que fui hace pocas horas, y revivo la lluvia torrencial que callo por mis mejillas, y entiendo que este es el origen del fin, y mis tres puntos finales ahora más que nunca tienen explicación ¡FIN!, por que entiendo que tu no sabes y nunca sabrás nadar en mi mar. Y ahora solo quiero que sepa que desde ahora hare todo por que muy pronto puedas empujarme, con todas tus fuerzas, desde lo mas alto, para que veas que me levanto. Por que la lluvia a parado en mis ojos y estoy sangrante de vino en todo mi cuerpo, ya no puedo dañarme mas y ahora si empieza la recuperación; por que la despedida de siempre –que solo digo y diré contigo- ahora no es dicha y se cambia por esta amistosa despedida “hasta luego, que tengas un buen viaje, espero regreses pronto”

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